Tradiciones de Semana Santa que casi han desaparecido

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La Semana Santa a finales del siglo pasado tenía muchas tradiciones, algunas han ido desapareciendo con el tiempo y otras a causas de la pandemia.


No solo el calor es parte de la Semana Santa, aunque en muchas ocasiones aun en Viernes Santo, con la procesión del Santo Entierro se produjeron grandes lluvias, que no impidieron la salida de dicha procesión, pero que sí afectaba porque tenían que esperar o buscar donde colocar las andas mientras caían los aguaceros.


Dentro de las tradiciones alrededor de los años sesenta y setenta, era casi prohibido que las personas salieron en vehículos que por cierto no eran muchos pero los que habían se guardaban principalmente el Viernes Santo y si alguien salía le gritaban en plena calle que era un judío, luego ya pasado el Viernes Santo, era una tradición el que las familias buscaran donde pasar el sábado, algunos en la playa los que podían, otros en los balnearios como Los Chorros y el Agua Tibia de Monjas que eran cercanos y que lucían totalmente abarrotados ese día sábado llamado en ese tiempo de gloria y ahora Sábado Santo.


Una de las principales tradiciones era comer granizadas en el Parque principalmente donde Manuel Cuc, luego ver la salida del Santo Entierro, recordando que algunas familias tenían ya como tradición hacer el primer turno, pero que la Iglesia trató de evitar y abrir más el espacio a otras personas.


Dentro de las comidas, las famosas torrejas, que eran compartidas por las familias, ya que en casi todas las casas las elaboraban, las señoras invitaban a los amigos de sus hijos para que las fueran a probar, los jocotes en dulce, camote y otras comidas también eran elaboradas, pero se remataba el Viernes Santo comiendo pescado seco (salado por cierto), que se acababa en el Mercado, acompañado de su recado y verduras como el ejote y alverja, quien no podía comprar el pescado pues comía su famosa sardina acompañada de arroz, pero muy pocos comían carne esos días.


El sábado muchos señores acostumbraban a dar un par de cinchazos a sus hijos aduciendo que así crecerían más, pero eran muy drásticos impidiendo que alguien corriera o se bañara el día viernes, muchas de estas tradiciones ya han muerto, ahora son otras posiblemente, pero, aunque no se crea estas estuvieron muy arraigadas en la población jalapaneca.